martes, 23 de septiembre de 2014

Reseña de "La luz que oculta la niebla" de José Guadalajara



La luz que oculta la niebla
José Guadalajara
Bahodón Ediciones, 2012


La luz que oculta la niebla es la nueva novela de José Guadalajara, un autor consolidado que ha publicado ya cuatro novelas históricas y dos libros dedicados al mito del Anticristo. Media docena de obras elaboradas con rigor y esmero, a las que ahora se une una novela de amor. Porque José Guadalajara abandona sus temas habituales para ofrecernos una historia de amor o como dice Fernando Marías de esta obra “una novela de desamor”.

Sin embargo, la temática amorosa que impregna la novela trae a la memoria aquella idea que expresara Paul Eluard sobre su poesía: “todos mis poemas son poemas de amor”, aunque en la poesía del maestro francés como en las páginas de esta novela de José Guadalajara encontremos mucho más que amor. De hecho hay que profundizar, casi escarbar en el texto para encontrar el núcleo sobre el que gira la obra. Así, podemos observar como el erotismo emerge junto al amor en el relato y otros temas de carácter trascendental como el paso del tiempo o la muerte aparecen igualmente en la novela.

Aunque pueda parecer una obviedad conviene decir que esta novela está muy bien escrita. Hace poco el premio Nobel Mario Vargas Llosa afirmaba que “ya no se escribe para la eternidad”. La aseveración puede parecer grandilocuente, pero frente a esa literatura tan extendida en la actualidad que se escribe y publica con el único fin de distraer al público lector hay otra literatura hecha para perdurar, para ser leída y apreciada con la misma vigencia hoy y en el futuro, para resistir al tiempo. La novela de José Guadalajara pertenece a este último tipo de literatura. El veredicto final lo dictaminarán aquellos que se acerquen a sus páginas, pero sin duda estamos ante una obra que merece la pena ser leída.

En esta novela el autor no se limita tan sólo a relatar una serie de acaecimientos, ya que de ella podemos extraer cosas que son igualmente dignas de nuestra atención: su riqueza léxica, sus referencias culturales, los lugares en los que acontecen sus episodios, la invitación a conocer dichos lugares, el humor inteligente que destilan algunos de sus pasajes, etc.

La novela de Guadalajara es también una de esas novelas con las que se aprende a escribir. Aseveraba Cela que no existe un método para aprender a escribir una buena novela, cada escritor debe forjar su propio método. Por ello, sin minusvalorar la labor que hoy en día desarrollan numerosos talleres de escritura, seguramente la mejor escuela para aprender a escribir es leer buenos libros y La luz que oculta la niebla es un buen libro, literatura de calidad, muy recomendable para quienes además de avezados lectores quieren adentrarse en el ejercicio de la escritura.

La novela está bien construida, bien estructurada, los diálogos son fluidos y no estorban el discurrir del relato, el juego temporal entre presente y pasado -que como ya nos advirtió Arnold Hauser impregna la narrativa moderna desde la aparición del cine- también tiene su reflejo en la novela de Guadalajara, donde la intriga se mantiene hasta las últimas páginas dando una solución inesperada al desarrollo de la trama.

Aunque lo que destaca por encima de todo, en el ámbito de los personajes de la novela, es el reto que afronta el escritor al dar vida a un personaje femenino que es la protagonista de esta novela. Un reto del que el autor sale bien parado, pues no es tarea fácil para un escritor varón conseguir dar voz y protagonismo a un personaje femenino. Sin embargo, como se ha mencionado, Guadalajara elabora y desentraña a su protagonista con enorme acierto. En definitiva, y parafraseando en positivo a su protagonista, podríamos decir que nos gusta el personaje y la trama no se nos hace densa.

Sólo queda, pues, recomendar la lectura de esta novela en la que se unen entretenimiento, intriga y buena literatura.
© Francisco J. Castañón