jueves, 5 de mayo de 2016

"Composiciones interpretables" de José García Caneiro




Composiciones interpretables
José García Caneiro
Ediciones Vitruvio, 2016

El libro Composiciones interpretables es la segunda incursión de José García Caneiro en el género poético, un poemario que sorprende gratamente pues estamos ante una poesía de calidad, muy cuidada, tanto en el léxico como en la expresión, donde el poeta trabaja los poemas con el esmero de un artesano de la palabra. Contenido y lirismo se funden para dar como resultado un bello y atrayente producto poético.

Este poemario de García Caneiro, así como su poesía, fruto de una labor iniciada hace mucho tiempo y dada a conocer por vez primera en 2014 con su libro Fragmentos de una voz cansada, es la prolongación de una trayectoria literaria que ha pasado por el ensayo, el relato y la novela.

Una voz poética que a juzgar por la vitalidad que encontramos en la poesía de García Caneiro, volcada en estas Composiciones interpretables, no parece en absoluto una voz cansada sino más bien todo lo contrario. En este sentido, su poesía es también el resultado de numerosas lecturas sobre muy diversos temas y de la reflexión profunda sobre dichas lecturas. El bagaje cultural adquirido por el poeta en diversas fuentes que desemboca aquí en expresión poética, como manifestación de una destacada experiencia intelectual unida al testimonio vital del autor.  

Porque en la poesía de García Caneiro está muy presente el hombre de letras, el humanista y también el estudioso de la filosofía (no en vano el autor es doctor en está materia) que observa el mundo que le rodea desde una perspectiva y con una sensibilidad singular, lo cual le lleva a plasmar por medio de la poesía aquello que seguramente no puede expresar por medio de la narrativa o del ensayo, aquello para lo que no encuentra acomodo en la prosa.

Para adentrarnos en la poesía de García Caneiro no conviene perder de vista el prólogo que Santiago López Navia preparó para la edición de Fragmentos de una voz cansada (Ediciones Vitruvio, 2014) ya que, como se dijo entonces, cuando nos situamos frente al poeta José García Caneiro estamos ante un hombre conmovido que nos hace testigo de sus sentimientos, a través de un canto verdaderamente fecundo.

Composiciones interpretables es un libro estructurado en tres partes, que guarda al final un precioso regalo al que me referiré más tarde. Todo ello conforma un magnífico puzle poético que no fue pensado intencionadamente en su génesis, sino que el autor ha ido elaborándolo según fueron surgiendo las piezas que lo configuran.

El libro se abre con unas Canciones para leer, como nos indica su autor, y entiendo que para no ser cantadas. Son poemas que nos hablan del paso del tiempo incesante, infatigable, inexorable –como decía Ortega y Gasset- “horas que pasan sin pausa, condicionando el constante fluir de las ideas”, escribe García Caneiro. Sin duda, le hubieran gustado estos versos, y otros muchos que podemos encontrar en este poemario con regusto filosófico, a ese gran pensador y maestro de filósofos que fue Ortega. Versos de esta primera parte del poemario que también nos hablan de esperanza, de la búsqueda del sentido de la vida y de la vida misma, como es el caso del poema Tierra extremadamente dura, titulo del poema que evoca la tierra extremeña.

También escribe el poeta sobre la incertidumbre de la vida, en el poema Futuro, o de nuestra sencilla pero elogiable humanidad, la del ser, estar, la del vivir tan sólo, que no es poca cosa, frente a quienes se empeñan en forzar la existencia misma, frente a quienes quieren llegar a ser Superhombres, como nos advierte en el poema titulado con de dicho superlativo de signo nietzscheano.

Preguntas de difícil respuesta, gestos, agua, viento, soledad, el ocaso,… todo lo convierte García Caneiro en poesía, en poesía de bella factura, elaborada eligiendo la palabra certera y apropiada.

La segunda parte de este libro contiene tres Cánticas, cuasi-dantescas, así las define el autor, y como Dante y citando a Dante en cada una de ellas nuestro poeta nos pasea por el infierno, el purgatorio y el paraíso. Bajo esos epígrafes se desarrollan otros tantos poemas surgidos a partir de experiencias cercanas al poeta que ha querido trasladar al verso, donde la amistad, la espiritualidad y el amor dan contenido a tres poemas extensos bajos los títulos Yo tenía un amigo, Enclaustrada y Empíreo.

Respondiendo al concepto de Cántica observamos que estos poemas son poemas de poemas, poemas compuestos de cánticas, de breves composiciones poéticas, que van desde los nueve poemas o cánticas que contiene Enclaustrada hasta los treinta y dos poemas o cánticas del poema Empíreo.

En esta parte del poemario, sin desmerecer un ápice a otros apartados del libro, nos encontramos con un empleo excelente del lenguaje, una riqueza de imágenes que confiere una solidez extraordinaria al discurso poético y, sobre todo, hallamos mucho oficio literario y de poeta. Hay también un léxico muy cuidado, un uso impecable de la metáfora, elementos simbolistas, modernistas, en fin una poesía personalísima, acabada y de altura. Lo mencionado es aplicable a todo el poemario, es verdad, pero aquí alcanza una relevante efervescencia, un punto álgido. Al mismo tiempo, este es sin duda el capítulo más complejo del libro. 

En la tercera parte nos encontramos con Cantatas. Como puede atisbarse todo el poemario es un canto en tres fórmulas diferentes: Canciones, Cánticas y Cantatas. Estas Cantatas tienen también su advertencia, como no podía ser de otra manera, son Cantatas “para no ser cantadas”. Los ocho poemas de esta tercera parte nos presentan a un José García Canerio más intimista que habla de sueños, afanes, del fluir de la existencia, el transcurrir de la vida, del amor de nuevo,…. Como sucede en las dos partes anteriores, los versos aquí son igualmente resultado de experiencias entresacadas de la vida real, de una profunda y significativa experiencia vital. Asimismo, como ocurre en la totalidad del poemario, hay que resaltar el ritmo y la cadencia que confiere el autor a sus versos, una musicalidad característica que García Caneiro imprime a todos sus poemas.

Por último, llegamos a la cuarta parte del libro, Antífona. También va de cántico. Pero aquí nos vamos a encontrar con un poema muy bello que en un principio el autor no tenía previsto introducir en este poemario. Se trata del poema titulado El Río. Un espléndido poema, mezcla de filosofía y poesía que recuerda a los deliciosos escritos del poeta libanés Gibran Kahlil Gibran. Un poema en el que la naturaleza da pie al poeta para escribir un texto digno de elogio que pone fin al libro.

Para finalizar, creo de interés comentar esa relación tan especial que se da en la persona y la obra de García Caneiro, en quien se funden dos ocupaciones tan alejadas y distintas entre sí como es la de piloto militar, la profesión del poeta, y su vocación por la literatura y en concreto por la poesía.

Está relación que puede parecer llamativa no es ni mucho menos algo excepcional en nuestra literatura. Ahora que está tan de moda retroceder, a través de la novela histórica o las series de televisión, por los senderos de la historia hasta nuestro pasado más glorioso, hay que recordar hasta que punto en nuestro Siglo de Oro milicia y poesía estuvieron unidas.

Hace unos años, Víctor García de la Concha reunió en la Antología Armas y Letras en el Siglo de Oro español a treinta autores significativos de aquella etapa, entre los que se encontraban nombres como Garcilaso de la Vega, Calderón de Barca o el propio Miguel de Cervantes. La lista de autores que desde aquellos tiempos hasta la actualidad han unido milicia y poesía sería larga.

Como corolario, decir que en este poemario de José García Caneiro hallaremos poemas de una calidad más que notable, poemas que profundizan en los grandes temas que se plantea el ser humano y, por tanto, poemas que invitan a trascender a través de la palabra poética. Ahora solo resta que los lectores hagan suyos estos poemas de García Caneiro e interpreten, dándoles significado propio, estas Composiciones interpretables. 
 © Francisco J. Castañón